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Ajustes en los contratos de alquiler: cómo se pactan y qué mirar antes de firmar

Cómo se pactan los ajustes en un contrato de alquiler: índice, periodicidad, redacción de la cláusula y los errores que generan conflicto después.

El ajuste es la cláusula que más conflictos genera en un contrato de alquiler, y casi siempre por lo mismo: está mal redactada. No por mala fe, sino porque se copia de un modelo viejo sin revisar si sigue sirviendo.

Importante: el régimen de los alquileres en Argentina cambió varias veces en los últimos años. Lo que sigue es el esqueleto de la cláusula; los criterios normativos vigentes al día de hoy los desarrollamos en el curso, porque es exactamente la parte que se desactualiza.

Las cuatro decisiones de un ajuste

Toda cláusula de ajuste responde —o debería responder— a cuatro preguntas. Con qué índice: cuál es el parámetro y, sobre todo, dónde se publica y quién lo publica, porque un índice sin fuente identificada es una discusión asegurada. Cada cuánto: la periodicidad tiene que estar escrita con precisión, no «periódicamente» sino cada cuántos meses y contados desde qué fecha. Sobre qué base: si se ajusta sobre el valor original o sobre el último valor ajustado, que son resultados muy distintos a lo largo del contrato. Y qué pasa si el índice desaparece, que es la cláusula que nadie escribe y la que más falta hace.

Cómo se redacta bien

Una cláusula de ajuste sirve cuando un tercero que no participó de la negociación puede calcular el nuevo valor sin preguntarle nada a nadie. Si para aplicarla hace falta interpretar, está mal escrita. Concretamente, tiene que permitir contestar tres cosas: qué valor rige desde el mes que viene, con qué número exacto se calculó, y de dónde se sacó ese número.

Los errores que más se repiten

Nombrar un índice sin identificar la fuente oficial. No aclarar sobre qué base se ajusta, si original o acumulado. Dejar la periodicidad ambigua, o contarla desde una fecha que no está definida en el contrato. No prever el reemplazo del índice. Copiar una cláusula de un contrato anterior sin revisar si el régimen aplicable cambió. Y no dejar constancia de cada ajuste aplicado: al tercer ajuste nadie se acuerda cómo se llegó al valor vigente, y ahí empieza el problema.

Antes de firmar

Si sos el que redacta, revisá que la cláusula se pueda aplicar sola. Si asesorás al inquilino, verificá que entienda cuánto va a pagar dentro de un año, no sólo el mes que viene: la mayoría de los conflictos nacen de una expectativa mal formada al inicio. Si administrás, guardá el cálculo de cada ajuste junto al contrato.

En El ABC de los Alquileres recorremos la normativa aplicable completa: precio, plazo, ajustes, garantías, resolución, desocupación y reparaciones. Y en Alquileres con Inteligencia Artificial armamos los contratos combinando IA con criterio jurídico.

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